Propuesta Pedagógica

PEDAGOGÍA DE LUZ Y VERDAD

El carisma de Eduviges nace en su contacto con las niñas ciegas de Toulouse. Cabe preguntarnos por tanto la relación entre Toulouse y nosotros. Necesitamos preguntarnos qué es lo que hace posible este cambio de panorama y de cultura, pues ya no son las niñas ciegas de Toulouse a las que hay que llevar la Luz y la Verdad sino son ahora los niños, las niñas y los jóvenes del Perú a los que hay que ayudarlos a encontrar la Luz y la Verdad. No es simplemente un salto dialéctico sino una reflexión profunda, parte de la experiencia del espíritu, la que permite a Eduviges Portalet abrir sus horizontes y ver más allá de la ceguera física de esas niñas y niños ciegos de Toulouse. Es el Espíritu quien guía los pasos de Eduviges para hacerla comprender que habría que ser más que luz física para los que no tienen luz. De la contemplación y del estudio a este Dios que es luz nace en madre Eduviges el compromiso de ser luz para los que no tienen luz física, sino carentes de una luz espiritual para ver su propia dignidad humana.

Esta experiencia de la Luz, hecha por Eduviges podrá ser compartida por todos aquellos que son llamados por Dios a seguir este carisma para su santificación propia y la de otras personas. Haber hecho la experiencia de la Luz a partir de los que no tienen luz, da al espíritu una especial sensibilidad frente a esta carencia ya sea física o espiritual de los que no tienen luz. Y así como Eduviges en base a esta experiencia del espíritu vive y desarrolla una serie de cualidades especiales, de la misma manera quien siga las huellas de madre Eduviges podrá vivir y desarrollar esas mismas cualidades con los que no tienen ni la luz física, ni la Luz espiritual.

Se abre por tanto para el carisma caminos inusitados. Ya no son simplemente las niñas ciegas de Toulouse a las que hay que llevarles la Luz. Ahora toda persona que no tiene luz, que padece una ceguera de cualquier tipo, podrá ser el destinatario del carisma de madre Eduviges. La condición es que la persona que sigue este carisma debe ponerse en contacto con la necesidad apremiante que hay en la Iglesia de las personas que carecen de luz ya sea física o espiritual y, bajo la escuela espiritual de Eduviges, hacer la experiencia del espíritu, haciendo la experiencia de la Luz y siguiendo las huellas de entrega de madre Eduviges, vivir y desarrollar las mismas virtudes y cualidades en la entrega hacia el que no tiene luz.

Eduviges no se contenta con entretener o formar académicamente a los niños y las niñas ciegas de Toulouse. Por la experiencia del espíritu que va realizando, junto con la experiencia de la luz, se da cuenta que a esos niños y niñas les han quitado lo más valioso que posee un hombre después del don de la vida, su dignidad. Muchos de ellos despreciados no sólo por la sociedad sino por su propia familia han recibido un trato inhumano, indigno de una criatura de Dios. Y este maltrato no sólo físico en ocasiones, sino muchas veces espiritual, ha dejado hondas huellas de sufrimiento en esas almas, en esas pequeñas personas. Eduviges se da cuenta de ello y al mismo tiempo que hace la experiencia de la Luz, hace la experiencia de la Verdad. A estos niños y niñas les han quitado la verdad de sus vidas. El esfuerzo de madre Eduviges, junto con el de darles la luz física y la Luz del espíritu, será la de devolverles a ellos la verdad de su ser. Pero esta verdad es parte de una Verdad más grande. Se trata de devolverles a ellos su dignidad de hombres a partir de su dignidad de hijos de Dios. Si los hombres han pisoteado la dignidad de estas personas, solo un Hombre puede devolverles a ellos su verdadera dignidad, como parte de la dignidad de este Hombre. Encontrará entonces en Cristo la Verdad que ha sido pisoteada en esos niños y que ahora hay que restablecer. El camino que elige es la escuela dominicana de la predicación de la Verdad, porque con esa predicación llegará más fácilmente al corazón de esos niños y también al corazón de esa sociedad que se ha vuelto inhumana por seguir la lógica de la productividad de la Revolución Industrial y no la lógica del amor.

Nace entonces junto con la experiencia de la Luz, la experiencia de la Verdad. Ambas serán inseparables. Ambas irán de la mano una y otra complementándose como un todo para poder enfrentar las nuevas necesidades, las emergencias que se dan en el mundo de hoy. Así como el portar la Luz ha generado una escuela de donación hacia el prójimo, por querer llevar la luz física y la luz espiritual, así también predicar la Verdad ha generado una escuela de amor en los seguidores de madre Eduviges Portalet. Eduviges quiere de alguna manera no sólo dar la luz física y espiritual a las personas que carecen de ello. De la misma manera y al mismo tiempo quiere donar de nuevo la dignidad a las personas que la han perdido. Y para ello, el medio que escoge es predicarles la Verdad de Cristo de forma que quien la ha perdido, la pueda recuperar. Predicar la Verdad se convierte por tanto en todo un programa para esta familia dominicana, fiel a la espiritualidad del Padre Domingo de Guzmán y fiel a la espiritualidad específica de madre Eduviges Portalet. Es importante recordar que madre Portalet es la pedagoga de la verdad, puesto que estuvo atenta a la realidad que le tocó vivir, atenta a la verdad del mundo y a sus necesidades, se daba cuenta que al ingresar al invierno el frio sería duro, de manera especial para los niños y eso la conmovía. Ella nos enseña a estar siempre atentos a las necesidades que el hombre y el mundo requieren, pero con la ayuda de Dios Padre que es amor justo y exigente, que nos invita, a no quedarnos con las apariencias o con el momento sino ser trascendentes y coherentes a imagen de Jesucristo que es la Verdad.